Pamplona

Pamplona

Preparo la maleta y esta vez voy directa a Pamplona, a medio camino entre lo rural y los aires nórdicos, con mucho espíritu alegre y mucha vida más allá del 7 de julio,la capital navarra me resulta atractiva, bonita y divertida. Días cargados de ropa cómoda para practicar senderismo y visitar lugares bonitos, además me llevo ropa un poco más urbana para disfrutar del ambiente nocturno de Pamplona.

Primer día y aprovecho para adentrarme en la calle San Nicolás inundada por el río de gente que despierta felicidad entre carcajadas, brilla el sol y apetece sentarse a disfrutar de esa terracita que acompaña de sabor a gastronomía de la tierra. Coincide que ha pasado una semana después de la feria de tapas que se celebra cada año a principios de abril en Pamplona y los bares y restaurantes que han sido ganadores o han quedado finalistas aprovechan para sacar a lucir sus mejores tapas, así que yo también aprovecho y voy a saborear el placer del tapeo.

Después de disfrutar de las famosas tapas de Pamplona decidí visitar la Plaza del Castillo, situada muy cerca de la calle San Nicolás, cielo azul y sol brillante me acompañan a conocer el centro neurálgico de la vida social pamplonesa. La Plaza del Castillo se ubica al sur del casco antiguo de Pamplona entre los antiguos burgos medievales de San Nicolás y La Navarrería y sirve de nexo de unión entre la zona antigua y la parte nueva de la ciudad.

Ya es hora de descansar para preparar la noche pero no sin antes visitar Los jardines de la Taconera, el parque más antiguo, hermoso y emblemático de Pamplona.Se ubica en torno a las murallas, muy cerca del Casco Antiguo, dentro de un marcado estilo romántico y versallesco.Su estructura, delimitada de especies arbóreas y florales con elementos escultóricos muy diversos. Pero si algo caracteriza a este paradisíaco lugar es el pequeño zoo que alberga, en el que conviven ciervos, patos, faisanes, cisnes, pavos reales…

Llega la noche pamplonesa y tengo que decidir entre tanto restaurante, me quedo con mi preferido de estos días,Bearan se llama, ubicado en la calle San Nicolás, muy céntrico y cercano a la zona de fiesta. El lugar es fantástico, bonito y acogedor, el servicio impecable y la gente maravillosa, lo mejor de este sitio es que me han ofrecido menú y en cuanto a precio estaba realmente genial.

En realidad han sido unos días muy divertidos, bonitos y de total desconexión, os invito a que vengáis y seaís ¡¡Salvajemente Felices!!

 

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